
El PVC (policloruro de vinilo) es una combinación química de carbono, hidrógeno y cloro. Sus componentes provienen del petróleo bruto (43%) y de la sal (57%). Se obtiene por polimerización del cloruro de vinilo, cuya fabricación se realiza a partir de cloro y etileno. Es un material termoplástico, es decir, bajo la acción del calor (140° a 205°) se reblandece, pudiendo moldearse fácilmente; cuando se enfría recupera la consistencia inicial conservando la nueva forma.
Se utiliza mayoritariamente en aplicaciones de larga duración (sólo la industria de la construcción absorbe el 55% de la producción total de PVC). El 64% de sus aplicaciones tienen una vida útil entre 15 y 100 años (tubos, puertas, ventanas, persianas, muebles, etc.)
El PVC es el polímero de menor consumo energético y el menos dependiente del petróleo. La producción del PVC está sometida a una continua mejora y modernización en instalaciones y procesos, con unos sistemas de medida y control sumamente rigurosos, alcanzando valores compatibles con los estándares de calidad, seguridad y de respeto al medio ambiente.
Además de su versatilidad, el PVC ocupa un lugar privilegiado en la familia de los plásticos por su interesante conjunto de propiedades, pues es un material ligero, resistente, inerte y completamente inocuo, con buen comportamiento al fuego (no propaga la llama, es auto extinguible), impermeable, aislante (térmico, eléctrico y acústico), resistente a la intemperie, protege los alimentos, es fácil de transformar y es totalmente reciclable.